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10 de julio de 2011

Marco conceptual para proyectos de informatizacion en salud

En mi artículo anterior informatización en salud ¿por dónde empezar? abrió una discusión muy interesante desde varios puntos de vista.

La primer conclusión que saqué de los comentarios fue que todos tenemos una idea distinta de lo que debe ser un proyecto de informatización en salud. Las diferencias pueden venir de la experiencia, de la formación, del estudio, etc, cada uno hace énfasis en lo que más le interesa/preocupa, algunos ponen énfasis en los temas relacionados con la gestión, otros con adaptarse a la forma de trabajo del médico y el equipo de salud, y otros están enfocados en la implementación concreta de herramientas (sobre todo los informáticos).

Estas diferencias me llevaron a pensar en una especie de marco conceptual, que sirva de punto común para que los distintos perfiles entiendan un mismo proyecto, y luego dentro de éste, cada uno puede definir su propia visión particular, basado en los factores antes mencionados.

Opino que si antes de empezar un proyecto, podemos saber que tipo de proyecto es y qué enfoque va a tener, la ejecución del mismo será mucho más sencilla, comparado con comenzar un proyecto sin tener una visión clara de qué tipo de proyecto es. Además esta clasificación de alto nivel podría servir para no errar el camino, y también para marcar objetivos particulares, para la planificación, para crear medidas de avance y cumplimiento en base el tipo particular de proyecto.

Aquí está el diagrama de clasificación del tipo de proyecto en base a lo que hablamos en el artículo anterior:


Lo que marca el diagrama son 5 niveles. Donde el nivel 0 debería estar predefinido, porque los proyectos de informatización en instituciones sanitarias deberían ser parte de la estrategia organizacional. De lo contrario, los proyectos de informatización serán un dolor de cabeza, porque habrá que remar contra la corriente cada vez que se necesite tomar una decisión importante, debido a que los habrá que convencer a los tomadores de decisión cada vez. Con el proyecto como parte de la estrategia organizacional, serán los propios tomadores de decisión quienes apoyen el proyecto antes inclusive de vislumbrarlo.

Los niveles de 1 a 4 marcarán fuertemente el tipo de proyecto. El nivel indica a grandes rasgos las tareas necesarias a realizar en la parte de planificación y relevamiento (mucho antes de comenzar a desarrollar una herramienta informática). A medida que subimos de nivel, las tareas serán más grandes y compleja, por lo que será un proyecto de mayor porte, pero también de mayor impacto. Además, cuanto mayor sea el nivel, los resultados del proyecto estarán más integrados a la organización, o sea que se adaptarán de mejor forma al funcionamiento de la organización y a su cultura, por lo que tendrá una menor resistencia y una mejor adopción por parte de los usuarios.

Luego de definir el nivel en el que será ejecutado el proyecto, el arco iris representa el enfoque que tendrá el mismo. Este enfoque estará basado fuertemente en la forma de gestión de la propia institución. En general las instituciones usan un nivel de gestión básico economista, orientado a las transacciones monetarias y a la contabilidad. Si bien esta forma de gestión es la más común, aunque no siempre la más apropiada, los proyectos de informatización en salud que estén marcados por este enfoque tendrán grandes problemas en su ejecución. Esto se debe a que los usuarios de las herramientas que cree el proyecto no serán las mismas personas que gestionan la institución, y desde la parte asistencial se puede percibir que están usando una herramienta que no se ajusta a sus necesidades. En este caso puede convenir partir en dos el proyecto, haciendo un proyecto más pequeño orientado a los RRHH o a los procesos, más adaptado a las necesidades del personal asistencial, y otro proyecto orientado completamente a la gestión. El resultado de este proyecto será una herramienta que permita a los gestores "espiar" lo que pasa en la parte asistencial, y vincular a esos actos toda la información económica y contable que necesitan.

El enfoque en los RRHH sería cuando se quiere optimizar el trabajo de cada persona o rol, de modo de aprovechar al máximo el tiempo y el aporte de cada profesional a la institución. El enfoque en los procesos es el que busca optimizar procesos complejos donde intervienen múltiples personas o roles, buscando un óptimo global para cada proceso.

Y el enfoque orientado a los resultados, es el que busca optimizar el producto de la institución: el paciente sano o "La salud". Aún hoy existen muchas instituciones sanitarias que no saben qué producen, esto mismo debe especificarse en el nivel 0. Esto también puede dar para otro artículo porque es un tema muy debatido. Mi opinión es que dependiendo de la forma de gestión, un profesional dirá que el producto es el acto médico (enfoque economista), y como comentaba antes, otros dirán que es el paciente sano o "La salud" (enfoque orientado a los resultados).

Ahora que sabemos exactamente qué tipo de proyecto tenemos, el último elemento del diagrama es la ejecución del proyecto. Esto incluye las tareas de planificación, relevamiento, análisis, diseño, programación, pruebas, puesta en producción y seguimiento posterior.

Seguramente faltan muchos puntos a considerar para tener un buen "marco conceptual" para los proyectos de informatización en salud, sus opiniones son muy bienvenidas. Hasta la próxima.

24 de junio de 2011

Informatización en instituciones sanitarias

Informatización en instituciones sanitarias ¿por donde empezar?

He estado estudiando este tema desde hace tiempo y parece no haber una forma estándar o algún patrón que nos indique por donde tienen que empezar los procesos de informatización en las instituciones sanitarias, siempre pensando en el área clínica, no en el área administrativa que ya está informatizada.

Lo que pude detectar es que hay dos grandes formas de hacerlo, una es orientarse a los registros y otra es orientarse a los procesos. La primera creo que es la más común: el equipo de desarrollo analiza los registros que se realizan en la institución, y desarrollan un sistema que incluye esos registros de forma electrónica. La segunda forma es un poco más profunda y no tan común: consiste en analizar los procesos de la institución, saber qué se hace, quién hace qué, para luego llegar al nivel del registro, y saber quién registra qué y cuándo.

En el medio hay matices entre una y otra punta, aunque también existe una tercer opción o nivel, el cual incluye el análisis del sistema de información de la institución, esto es: la forma en que la información fluye dentro de la institución, quienes la generan, quienes la consumen, quienes la trancan, que dependencias de información existen, etc. Esto sería considerando cualquier tipo de información de salud, transmitida en cualquier medio: señales de humo, habla, teléfono, email, sistemas informáticos, etc.

Lo que noto es que muchas de las empresas proveedoras están en el nivel 1, el de análisis de registros, y esto es un problema para las instituciones. Lo otro que noto es que las instituciones tampoco están preparadas para los niveles 2 (análisis procesos) y 3 (análisis de sistemas de información), porque no hay definiciones formales de los procesos, y menos de los sistemas de información.

Lo que si he detectado, es que podemos generar un marco de evolución, donde se puede mostrar la madurez del proceso de informatización, formado por los 3 niveles antes mencionados. Donde cada nivel debe lograrse sobre el nivel anterior. Y esto pienso que no solo implica hacer más preguntas a la hora del análisis de la situación de la institución, pienso que implica un conocimiento profundo del área de la salud y del funcionamiento institucional.

Para concluir, creo que en un futuro cercano la realidad será otra. En principio porque vamos a tener la experiencia de varios proyectos, exitosos y fracasados. Lo segundo es que vamos a tener más gente formada en el área específica de la Informática Médica, con una mirada del problema desde la informática y desde la medicina. Esta mirada mixta es crucial para entender los problemas de la salud y la cultura de las instituciones (y no morir en el intento).

En un próximo artículo, trataré de comentar un proceso que desarrollé para el análisis de las instituciones sanitarias, orientado a los procesos (nivel 2), para lograr una herramienta informático adaptada a la cultura y forma de trabajo de cada institución.

27 de noviembre de 2009

El tema cero en implementacion de Historias Clinicas Electronicas

La identificación de las personas es el "tema cero" a resolver en cualquier implementación de un sistema de información en el ámbito de la salud. Una correcta identificación de las personas garantiza la correctitud y calidad de los registros electrónicos, por ejemplo: evita la fragmentación de la información clínica de un paciente y evita que se registre información de un paciente en la Historia Clínica de otro. Además evita que a un paciente se le den drogas o se le practiquen procedimientos que no son para él.

Por otro lado cuando decimos "personas" no hablamos solo de pacientes, es necesario identificar de forma unívoca e inequívoca a toda persona que participe en la atención médica de un paciente, desde el médico responsable de la atención, la enfermera que le toma la presión, el técnico que le hace una tomografía, el administrativo de admisión, etc.

No está de más aclarar que cuando se habla de "identificación de personas" no se está hablando de elegir un número o código que identifique a cada una de las personas, ya que estos identificadores por si solos no garantizan la correcta identificación de las personas. Un ejemplo real es que hay personas que tienen 2 documentos de identidad del mismo país y con números distintos, esto quiere decir que si la persona se atiende en una clínica y entrega uno de esos documentos, la información clínica registrada electrónicamente se asocia a dicho documento, luego si viene a atenderse de nuevo con el otro documento, para el sistema informático son 2 personas distintas, por lo que la información clínica de esa persona se fragmenta en 2 registros.

La clave no está en encontrar el mejor número o el mejor código, éstos siempre tendrán problemas, la solución es crear el mejor "servicio de identificación", y la identificación se debe basar en la identidad de las personas, no en un simple número, es por eso que los documentos de identidad no tienen solo un número, tienen el nombre completo, la fecha de nacimiento y la nacionalidad. En el ámbito de la salud estos datos, patronímicos o demográficos, más el dato del sexo (desde el punto de vista administrativo) son los datos mínimos que componen la identidad de la persona, y son los datos que deben usarse en el servicio de identificación de personas para verificar que una persona es quien dice ser.

Esta es una introducción al problema de identificación de personas en el contexto de la implementación de la Historia Clínica Electrónica única para cada persona. En artículos posteriores intentaré describir los distintos procesos involucrados en la identificación de las personas, cómo afectan estos procesos en la calidad de los datos, y la necesidad de un proceso de auditoria continua de datos patronímicos para que el servicio de identificación de personas funcione correctamente.