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17 de diciembre de 2010

Algunos pensamientos sobre inversión e impacto

Hace un tiempo vi esta charla de Derek Sivers en TED, que más allá de lo gracioso, me dejó pensando en el modelo de atención médica occidental.

La frase de Derek que me dejó pensando es esta: "en China algunos doctores creen que su trabajo es mantenerte sano. Entonces, cada mes en el que estés sano, les pagas, pero cuando estás enfermo no les pagas porque ellos lo toman como que han hecho mal su trabajo. O sea, que ellos se hacen ricos cuando estás sano y no enfermo".



La primera vez que vi el video no me pude sacar de la cabeza las preguntas: ¿qué pasaría si eso fuera así aquí también? ¿qué pasaría si el objetivo y la acción de los sistemas sanitarios fueran enfocados directamente en la prevención y promoción de la salud?.

Una realidad un poco contradictoria, que se sigue dando, es que la mayor parte de la inversión está destinada a la atención especializada y super-especializada, la cual solo abarca una una pequeñísima parte de los usuarios del sistema sanitario. Mientras que en la atención primaria, donde se debería hacer prevención y promoción de la salud, la inversión es notoriamente menor.

Opino que gastar más en prevenir más, es ahorrar más. Y que esto tiene una gran potencialidad para aumentar la calidad de vida de la mayoría de la población.

Uno de los problemas que veo en ese sentido es que muchas veces los resultados y el impacto de la inversión en el primer nivel de atención son tan difíciles de evaluar, que los gestores prefieren invertir en cosas más notorias, como podría ser la compra de equipamiento, o la creación de un nuevo centro asistencial. También creo que la dificultad que existe para medir los impactos y resultados de las inversiones se dan porque estas inversiones no son acompañadas de un plan efectivo de medición y control. No tengo dudas que con el debido apoyo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), la medición y control para evaluar resultados e impacto serían más que factibles.

Si esto fuera cierto, algunos de los problemas que pueden tener los equipos de administradores, gestores y efectivizadores de estas inversiones podrían catalogarse como "problemas en gestión de proyectos", y que a su vez podrían estar dentro de esta lista:
  • Problemas en análisis de riesgos: es necesario tener en cuenta los factores externos e internos que pueden poner en peligro los proyectos de inversión, y desarrollar planes de contingencia acordes. Parece redundante mencionar este punto porque está en la tapa de cualquier libro de gestión de proyectos, pero la verdad es que no se pone en práctica.
  • Problemas en plan de comunicación: poner un plan en marcha muchas veces requiere de la participación de múltiples actores. Si un plan se pone en marcha y surgen actores que no quieren llevarlo adelante, o quejas por falta de información, entonces el error es de quien puso en marcha el plan/proyecto antes de contactarse con las personas e instituciones necesarias. El problema claramente no es de quien no quiere hacer la tarea, es de quien no comunicó en su debido momento a esa persona.
  • Problemas en plan de control: previo a la puesta en marcha de cualquier proyecto, debe establecerse un proceso de medición y control, para detectar desvíos de lo planificado lo antes posible, y tomar medidas correctivas antes de que surjan los problemas. No tener un plan de medición y control, es un riesgo que se debe analizar y contener debidamente.
  • Problemas en análisis del impacto: el impacto no es el cumplimiento de los objetivos de un proyecto, plan o estrategia. El impacto es el resultado final de esas acciones. O sea, que es la diferencia entre el estado final y el estado inicial. El impacto muchas veces excede a los objetivos, por que los proyectos pueden impactar positiva o negativamente en un sin número de actores, directa o indirectamente. Para medirlo correctamente se necesita mucha información, tanto de la ejecución y control de cada proyecto, como información de realimentación de los propios actores. Por las inmensas cantidades de información que se deben manejar, no hay otra opción que utilizar TICs para analizar correctamente la información y tener una idea clara del impacto.
  • Problemas de agenda: muchas veces quienes ejecutan estas inversiones y planes son agentes políticos, por lo que a veces vale más poner un plan en marcha y hacerlo visible, a que el propio plan sea un éxito y beneficie realmente a la sociedad.
  • Problemas de asesoría: en cada área existen expertos, tanto en gestión de proyectos, gestión de riesgos, comunicación y cambio cultural, análisis de impacto y retorno de inversión, etc, etc. Sabiendo que existen, no recurrir a estos especialistas es en sí un problema y un riesgo en cualquier proyecto.

Seguramente existan más problemas que no estoy incluyendo aquí. Me gustaría saber sus opiniones sobre el tema, más que nada para ver que tan válido es este razonamiento, o también para ver si estoy muy alejado de la realidad.

10 de diciembre de 2010

Grandes problemas de estandarización

Los grandes problemas de estandarización del Sistema Nacional Integrado de Salud uruguayo

Profundizando un poco la visión del artículo de Heather Leslie, me gustaría gastar algunas palabras en brindar una mirada crítica de lo que está pasando en Uruguay con respecto a la estandarización en salud.

Un hecho (un poco contradictorio) es que los grandes actores en el Sistema Nacional "Integrado" de Salud (SNIS) sostienen el discurso de "la estandarización es necesaria e inevitable si realmente queremos un sistema integrado". Pero por otro lado, la aplicación de TICs en salud que hacen estos mismos actores no contempla ningún tipo de estándar.

Las causas de esto son varias. Por un lado existe un gran ruido externo que promueve una familia de estándares para resolver "todos" los problemas de estandarización en l aplicación de TICs en salud, y nuestra cultura de "seguir al líder" aporta a que muchos quieran ir en el camino del que hace más ruido (muchas veces sin saber a ciencia cierta cual es el costo de ese camino y cual va a ser el retorno de inversión). Esto a su vez hace que quienes "dicen" que quieren aplicar estándares, no los saben aplicar correctamente, entonces cuando deben resolver un problema real, dejan los estándares de lado y se concentran el los desarrollos a medida que los saquen del paso.

Otra causa posible de esta contradicción es la falta de recursos humanos capacitados. En Uruguay existe muy poca gente que sabe de estándares aplicados a TICs en salud. Y con saber me refiero no a gente que sepa algunos nombres y cual es el objetivo de cada estándar, si no de gente que haya probado estándares, que conozca más de una alternativa para resolver un problema, que haya comparado estándares de forma crítica (con visión independiente), y que pueda saber cuál es el costo real de implementar un estándar, y pueda estimar cuál fue el retorno en esa inversión (como para saber si ese camino vale la pena). Lamentablemente existen muy pocos trabajos a nivel nacional en ese sentido.

Por otro lado, los estándares que son más nombrados (pero nunca analizados en profundidad), son estándares para la comunicación de datos clínicos. Pero no se están definiendo cuáles van a ser los contenidos de esas comunicaciones. Entonces tendríamos una gran cañería para pero sin saber que va a transportar: agua, gas, etc. Creo que esto es una de las grandes fallas de visión de todo el sistema, y a lo que apunta el artículo de Heather: concentrémonos en definir de forma coordinada y consensuada el contenido clínico, y luego pensemos en cómo comunicarlo (es un simple tema de orden).

Cabe hacer la aclaración que existen organizaciones dentro del sistema de salud que están definiendo contenidos clínicos, pero estos contenidos están basados en requerimientos locales de esas organizaciones, por lo que es posible que ese contenido no pueda ser reutilizado por otras organizaciones.

Mi visión en este tema es:
  • En lugar de "seguir a líder" (o por lo menos al que "hace más ruido"), "tomemos lo mejor, adaptémoslo al contexto nacional, e innovemos donde nuestros requerimientos no pueden ser satisfechos con estándares internacionales (creemos estándares locales)".
  • Definamos por un lado el contenido clínico: documentos, conceptos, datos, restricciones, reglas, etc, y por otro busquemos estándares que puedan modelar estos elementos (aplicándolos tal cual, o adaptándolos a la realidad nacional).
  • Generemos estándares locales para los elementos que no pueden ser modelados de forma efectiva por estándares internacionales.
  • Definamos procesos de certificación de las herramientas de software, para validar que los proveedores ofrecen herramientas que cumplen nuestros estándares.
  • Hagamos leyes que obliguen a que las herramientas que se usan en las instituciones sanitarias, en los entes reguladores, organismos y en el propio Ministerio de Salud Pública, deban estar certificadas.
  • Creemos una infraestructura de información en salud, criterios de intercambio de esta información, y servicios de uso público (tanto para las instituciones como para los pacientes y médicos). Esta infraestructura permitirá intercambiar toda la información necesaria para controlar a las instituciones sanitarias a nivel de gobierno (lo que hoy se realiza mediante procesos dolorosos, costosos y poco efectivos, hacerlos de forma automática, exacta y con costo cero).
  • Implantemos un proceso de mejora continua de todo el sistema de salud. Al final del proceso tendremos un sistema gestionable, medible, optimizable, coordinado, en definitiva: realmente integrado.

Algunas discusiones sobre estandarización a nivel nacional: