13 de septiembre de 2011

openEHR busca lograr impacto global

Hace algunos meses que las listas de mail de openEHR están colmadas de propuestas sobre cómo mejorar la organización de la fundación openEHR, cómo coordinar el trabajo y cómo lograr resultados tangibles.

En estos días, muchas de estas propuestas fueron consideradas por las principales cabezas detrás de openEHR, y se están viendo avances. El avance más grande es un whitepaper que, a modo de manifesto, intenta reflejar el camino que tomará la fundación en el futuro cercano, tanto en temas organizativos como en el desarrollo del estándar y de herramientas relacionadas.

Éste es el link al whitepaper (que sigue en edición): http://www.openehr.org:8888/openehr/321-OE/version/default/part/AttachmentData/data/openEHR%20Foundation%20moving%20forward.pdf

También quiero dejarles los links a las principales discusiones sobre los temas del whitepaper:

- Anuncio de cambios: http://www.openehr.org/mailarchives/openehr-clinical/msg02145.html
- Sobre repositorios de conceptos clínicos (arquetipos y plantillas): http://www.openehr.org/mailarchives/openehr-clinical/msg02149.html  y  http://www.openehr.org/mailarchives/openehr-clinical/msg02146.html


Otros temas como la alineación a estándares como EN/ISO 13606 y HL7 CDA también están en la mesa.

Para quienes quieran participar de las discusiones, aquí están las listas para suscribirse: http://www.openehr.org/community/mailinglists.html

Por mi parte, creo que la descentralización es uno de los temas más importantes para lograr un impacto global en el uso de este estándar que promete mucho, pero que tal vez por falta de difusión y capacitación, es poco conocido en nuestra región. Creo que una vez que openEHR ingrese formalmente en la currícula de la formación en Informática Médica, la realidad será otra y podremos aprovechar lo que el estándar ofrece: permitir crear sistemas informáticos en salud "a prueba del futuro".

30 de agosto de 2011

Gestion de proyectos de informatizacion en salud

La informatización en el área clínica es un camino que muchas instituciones sanitarias están emprendiendo a nivel mundial. Este camino no es sencillo, está lleno de obstáculos, problemas, desentendimientos, expectativas incumplidas y proyectos fallidos.

Es este contexto tan hostil, ¿existirá alguna metodología o proceso que nos acerque al éxito o nos aleje del fracaso?. El objetivo de este artículo es dar mi opinión personal sobre algunas "áreas sensibles" que los gestores de proyectos deberían cuidar para que "el bote no haga agua".

Algunos de estos puntos podrán coincidir más o menos con los métodos y estrategias usados por los gestores de proyectos, y deberían considerarse como la humilde opinión de alguien que observa y analiza la realidad (de cerca), no como una solución a todos los problemas. Además trato de hacer énfasis en el "qué", no en el "cómo", pero la discusión está abierta.


El proyecto debería ser solo un grano de arena

El proyecto de informatización debe ubicarse en una estrategia organizacional de mejora, el proyecto no debería ser la estrategia, sino un resultado de esta.
Tener claro este punto facilita que el apoyo de los tomadores de decisión de la institución se haga visible, y ubica al proyecto en un lugar de la agenda institucional. De lo contrario, el apoyo se hace esquivo, y no se tiene una puerta donde ir a tocar cuando hay problemas a nivel de la institución.


La informatización es un camino solo de ida

Junto a la planificación de las distintas etapas de desarrollo e implantación de las soluciones informáticas en el área clínica, debería planificarse la estrategia de eliminación del papel de los procesos clínicos.
Dejar "vivo" al papel es atentar contra el uso de los productos del proyecto.


Evitar el proyecto de duración infinita

Todo gestor de proyectos sabe que un elemento característico de éstos es que tienen una fecha de fin.
Esa fecha de fin debería ser fija e inamovible, y se debería tener claro qué es lo que se va a entregar y qué es lo que no. Tres factores se debe tener en cuenta siempre: el alcance (cantidad y complejidad de necesidades a satisfacer), la calidad (cantidad de ciclos de mejora sobre una necesidad satisfecha) y el tiempo (demora en satisfacer una necesidad o de mejorar la forma en la que esta es satisfecha). Se dice que tenemos 3 balas y solo podemos disparar 2, por ejemplo un proyecto con un alcance muy grande y con gran calidad, requerirá mucho tiempo en desarrollarse. Otra posible combinación es que si tenemos poco tiempo y un alcance fijo, no podemos pedir mucha calidad. La regla general es que si aumentamos alcance, calidad o tiempo, aumenta el costo/presupuesto.
Siempre hay aspectos que pueden mejorar, y siempre habrá tiempo para mejorarlos, pero sobre la entrega de los productos no podemos empezar procesos de mejora. Es mucho mejor para el proyecto, para el proveedor y para el cliente: 1. entregar lo pactado, ni más ni menos; 2. aceptar lo que se debe entregar; 3. cerrar el proyecto; 4. sentarse a pensar en mejoras (...y ver si queda algo de presupuesto).


Las expectativas y la comunicación son también elementos a gestionar

Luego de fijar el alcance del proyecto, los clientes y los usuarios finales deberían saber qué es lo que se va a entregar y cuándo. Esto incluye el saber que es lo que NO se va a entregar.
La comunicación de estos elementos se debería hacer en cada oportunidad que se tenga, y si no se dan estas oportunidades, se deben crear. Por otro lado, todos los usuarios finales (sobre todo los médicos) tienen una idea de lo que quieren, y todos se imaginan que el producto será exactamente como ellos lo imaginan. Para evitar desilusionar a estos usuarios (riesgo a rechazo del producto), se debe dar una imagen clara del producto, de lo que tendrá y no tendrá, y bajar o subir las expectativas al nivel correcto. Esto también debería hacerse en todas las oportunidades que se tengan.


Contraparte es algo más que once letras

Sin contraparte no existe proyecto. Si somo un proveedor de software, la contraparte está formada por los tomadores de decisión, los usuarios finales y el staff informático del cliente. El cliente debe ser comunicado claramente de que para que el proyecto sea un éxito, se necesita tiempo de trabajo de los recursos humanos de la institución: médicos, enfermeras, técnicos, informáticos, etc.
Una forma de que el cliente tome conciencia de esta necesidad es que sepan claramente cómo será el proceso de desarrollo e implantación de los productos del proyecto, y que en cada una de esas etapas se requerirá la participación de ciertos roles claves, que necesitan un tiempo asignado a esas tareas, y que deberán dejar de hacer otras tareas que hoy tienen asignadas.
Este punto es tan obvio que muchas veces los gestores lo pasan por alto, y como consecuencia se pierde tiempo por no contar con alguien del otro lado a quien hacerle preguntas o con quien discutir posibles soluciones a los problemas que el propio cliente plantea.


Mantener las audiencias y el interés es un gran punto a favor

En los proyectos de informatización en salud se tienen dos grandes audiencias: los tomadores de decisión y los usuarios finales. Es frecuente que por la poca visibilidad del proyecto y sus avances, por la poca comunicación, o a veces por la duración tan prolongada de estos proyectos, las audiencias que antes nos apoyaban, aportaban y se interesaban por el proyecto, ya no están tan interesados.
Perder el interés de las audiencias, es perder apoyo y ganar resistencia, lo que es un gran punto en contra para el proyecto. El interés es otro punto a gestionar y cuidar, porque hay que recuperarlo antes de que sea demasiado tarde, por ejemplo: que se entregue el producto y nadie lo use.
A los gestores les gusta saber que se tienen productos listos, y a los usuarios les gusta dar su opinión y ver como esta repercute en el producto que van a usar. Ellos debe participar en todas las etapas del proyecto!.


El proyecto informático médico

La informática es un camino para lograr un objetivo, no debería ser considerado como el objetivo en si.
Tanto los tomadores de decisiones como los usuarios finales no deberían hablar de bases de datos ni servidores, con ellos y a ellos siempre se les debería hablar en un plano médico de usos y funcionalidades que soportará la herramienta. Como estrategia general, el proyecto debería presentarse como un proyecto médico, no un proyecto informático.


El paradigma del hiper-mercado vs. las pequeñas tiendas especializadas

Existen dos formas de encarar los proyectos de informatización en salud. El primero y más frecuente, es el de una gran herramienta centralizada, con una única base de datos, que provee soporte a diferentes sectores y diferentes usuarios. Donde los requisitos y necesidades de cada uno de estos sectores y usuarios es esencialmente distinto al de los demás. Este tipo de proyectos suele ser desarrollado en un largo período de tiempo, lo que contribuye a la pérdida de interés que mencioné antes. Este producto es el hiper-mercado.
Por otro lado, está el enfoque de partir el "problema" en pedazos, el clásico "divide y vencerás" (que muchas veces olvidamos al gestionar proyectos). La idea es desarrollar pequeñas herramientas, especializadas a cada sector o tipo de usuario, y con independencia de las demás herramientas, sectores y usuarios. Este tipo de herramientas son más sencillas de desarrollar, tienen un público objetivo acotado, un tiempo de desarrollo más pequeño, y por lo tanto un riesgo menor de fallar como proyecto. Por otro lado, este enfoque agrega un elemento nuevo: es necesario pensar en estándares e interoperabilidad para que estas herramientas puedan compartir información para lograr una verdadera sinergia. Estas son las pequeñas tiendas donde cada uno encuentra exactamente lo que quiere y necesita.
Este segundo es mi enfoque preferido, ya que como gestores nos permite concentrarnos en un elemento acotado a la vez, y nos permite hacer lo mejor en cada uno, a la vez que no perdemos de vista el proyecto global.


El éxito del proyecto no debería medirse en cantidades de usuarios o registros

Muchos gestores, para mostrar el éxito de sus proyectos muestran resultados numéricos como la cantidad de usuarios, la cantidad de registros clínicos, la cantidad de prescripciones electrónicas que fueron hechas, etc.
Si bien esos valores nos sirven para medir niveles de uso (cosa que se debe hacer frecuentemente), el éxito de un proyecto no se debería medir en esos términos, sino que debería medirse en los términos de "cómo ayudaron los productos del proyecto en alcanzar os objetivos organizacionales (tanto clínicos como de gestión)". Recordemos que estos proyectos son herramientas para lograr objetivos, y que sin estrategias organizacionales y objetivos de mejora estos proyectos no existirían. Por lo tanto deberíamos preguntarnos cosas como: con estas herramientas ¿cómo se aumenta la calidad de la asistencia a los pacientes? o ¿cómo se mejora el uso de recursos limitados?


Como siempre: ¡sus comentarios son muy bienvenidos!

Hasta la próxima.

19 de julio de 2011

Modelado de procedimientos con openEHR

Este es otro excelente post de la Dra. Heather Leslie, donde adjunta una presentación que describe el modelado de los procedimientos clínicos mediante arquetipos openEHR. Personalmente me gusta mucho esta forma de modelado, porque ayuda a que quede plasmado en el registro clínico todo el proceso de instrucciones/órdenes y las acciones que se llevan a cabo para dichas órdenes.

El modelo de instrucciones y acciones puede encontrarse aquí.

13 de julio de 2011

Optimizacion de datos demograficos: buscando la herramienta perfecta

Muchos de los colegas que siguen este blog ya saben que le he dedicado más de un post al tema de los datos demográficos. Creo que muchos de los que nos hemos topado con proyectos de informatización de cierta embergadura en instituciones sanitarias, sabemos que aunque los proyectos apunten a la "capa clínica", debemos prestar mucha atención a la "capa demográfica", porque es ahí donde estará la información para indizar correctamente los registros clínicos.

Hoy estuve pensando en los problemas que pueden causar los datos demográficos incorrectos o incompletos, y en las funcionalidades que debería tener un sistema informático de auditoría para resolver esos problemas. Si bien el sistema perfecto no existe, es bueno de vez en cuando parar un segundo y pensar en cómo sería la herramienta perfecta para nuestra organización. Aunque no se pueda construir la herramienta de forma inmediata, creo que esta es la única forma de saber hacia dónde se debe ir.

Aquí están algunas notas mentales de lo que para mí debería hacer el sistema perfecto:
  1. Ejecución de algoritmos:
    1. Detección de datos faltantes
    2. Detección de datos incorrectos
    3. Detección de duplicados
  2. Presentación de informes para el auditor
    1. Muestra problemas detectados
    2. Muestra primero los casos con más prioridad a resolver
    3. Permite acceder a las funcionalidades de resolución de problemas y optimización de datos
      1. Completar datos faltantes
      2. Corregir datos erróneos
      3. Resolución de duplicados (unificación de identidades)
      4. Agregar relaciones familiares (p.e. padre-hijo) 
  3. Registrar información de feedback

1. Toda herramienta para gestión y auditoría de datos demográficos debería contar con al menos estos 3 grupos de algoritmos. Los algoritmos para detección de datos faltantes, por ejemplo se fijan si el registro de una persona carece de un medio de contacto telefónico, o si falta registrar el segundo apellido. Los algoritmos para detección de datos incorrectos, pueden por ejemplo verificar el sexo a partir del nombre de la persona, un caso de error podría ser si para el nombre Carlos se tiene registrado sexo Femenino. Y los algoritmos para detección de duplicados, ya los he cubierto en artículos anteriores [1, 2].

2. Los problemas detectados deben ser revisados por una persona que pueda auditar los registros. Muchas veces se cae en el error de querer crear el sistema perfecto que detecte y resuelva todos los problemas, pero en este caso lo mejor es tener un sistema con la inteligencia suficiente para detectar problemas y mostrarlos, y que una persona sea la que los resuelva. Para resolver los problemas, muchas veces esta persona va a tener que ponerse en contacto con la persona a la cual pertenecen los registros con errores, para obtener la información correcta desde la fuente. También se pueden aprovechar las instancias en que la persona viene a atenderse, para solicitar que verifique su información. Una parte importante en este proceso es la de resolución de registros duplicados, porque puede implicar que se deban unificar también registros clínicos. La otra parte importante es la de registrar las relaciones familiares entre pacientes, porque esto permite asociar historias clínicas familiares, y es útil para detectar problemas hereditarios a tiempo. ¡Los datos demográficos también sirven para mejorar la salud de las personas!

3. Cuando los problemas detectados, no son realmente problemas (las computadoras son tontas), se debe dar información al sistema para que éste sepa que esos no son problemas. Entonces, el sistema va "aprendiendo", y en la próxima detección de problemas, no los vuelve a marcar como tales. De esta forma, se va tendiendo hacia el óptimo del cero problema. Pero, como sabemos, este tipo de sistema gestiona datos que están en constante modificación: hay nuevos pacientes, se dan de baja otros, se corrigen datos, se ingresan nuevos duplicados, etc., por lo que este es un proceso que nunca termina, y se debe volver al punto 1 con una frecuencia que cada organización debería estimar.


¿Qué les parece? ¿Qué agregarían?

10 de julio de 2011

Marco conceptual para proyectos de informatizacion en salud

En mi artículo anterior informatización en salud ¿por dónde empezar? abrió una discusión muy interesante desde varios puntos de vista.

La primer conclusión que saqué de los comentarios fue que todos tenemos una idea distinta de lo que debe ser un proyecto de informatización en salud. Las diferencias pueden venir de la experiencia, de la formación, del estudio, etc, cada uno hace énfasis en lo que más le interesa/preocupa, algunos ponen énfasis en los temas relacionados con la gestión, otros con adaptarse a la forma de trabajo del médico y el equipo de salud, y otros están enfocados en la implementación concreta de herramientas (sobre todo los informáticos).

Estas diferencias me llevaron a pensar en una especie de marco conceptual, que sirva de punto común para que los distintos perfiles entiendan un mismo proyecto, y luego dentro de éste, cada uno puede definir su propia visión particular, basado en los factores antes mencionados.

Opino que si antes de empezar un proyecto, podemos saber que tipo de proyecto es y qué enfoque va a tener, la ejecución del mismo será mucho más sencilla, comparado con comenzar un proyecto sin tener una visión clara de qué tipo de proyecto es. Además esta clasificación de alto nivel podría servir para no errar el camino, y también para marcar objetivos particulares, para la planificación, para crear medidas de avance y cumplimiento en base el tipo particular de proyecto.

Aquí está el diagrama de clasificación del tipo de proyecto en base a lo que hablamos en el artículo anterior:


Lo que marca el diagrama son 5 niveles. Donde el nivel 0 debería estar predefinido, porque los proyectos de informatización en instituciones sanitarias deberían ser parte de la estrategia organizacional. De lo contrario, los proyectos de informatización serán un dolor de cabeza, porque habrá que remar contra la corriente cada vez que se necesite tomar una decisión importante, debido a que los habrá que convencer a los tomadores de decisión cada vez. Con el proyecto como parte de la estrategia organizacional, serán los propios tomadores de decisión quienes apoyen el proyecto antes inclusive de vislumbrarlo.

Los niveles de 1 a 4 marcarán fuertemente el tipo de proyecto. El nivel indica a grandes rasgos las tareas necesarias a realizar en la parte de planificación y relevamiento (mucho antes de comenzar a desarrollar una herramienta informática). A medida que subimos de nivel, las tareas serán más grandes y compleja, por lo que será un proyecto de mayor porte, pero también de mayor impacto. Además, cuanto mayor sea el nivel, los resultados del proyecto estarán más integrados a la organización, o sea que se adaptarán de mejor forma al funcionamiento de la organización y a su cultura, por lo que tendrá una menor resistencia y una mejor adopción por parte de los usuarios.

Luego de definir el nivel en el que será ejecutado el proyecto, el arco iris representa el enfoque que tendrá el mismo. Este enfoque estará basado fuertemente en la forma de gestión de la propia institución. En general las instituciones usan un nivel de gestión básico economista, orientado a las transacciones monetarias y a la contabilidad. Si bien esta forma de gestión es la más común, aunque no siempre la más apropiada, los proyectos de informatización en salud que estén marcados por este enfoque tendrán grandes problemas en su ejecución. Esto se debe a que los usuarios de las herramientas que cree el proyecto no serán las mismas personas que gestionan la institución, y desde la parte asistencial se puede percibir que están usando una herramienta que no se ajusta a sus necesidades. En este caso puede convenir partir en dos el proyecto, haciendo un proyecto más pequeño orientado a los RRHH o a los procesos, más adaptado a las necesidades del personal asistencial, y otro proyecto orientado completamente a la gestión. El resultado de este proyecto será una herramienta que permita a los gestores "espiar" lo que pasa en la parte asistencial, y vincular a esos actos toda la información económica y contable que necesitan.

El enfoque en los RRHH sería cuando se quiere optimizar el trabajo de cada persona o rol, de modo de aprovechar al máximo el tiempo y el aporte de cada profesional a la institución. El enfoque en los procesos es el que busca optimizar procesos complejos donde intervienen múltiples personas o roles, buscando un óptimo global para cada proceso.

Y el enfoque orientado a los resultados, es el que busca optimizar el producto de la institución: el paciente sano o "La salud". Aún hoy existen muchas instituciones sanitarias que no saben qué producen, esto mismo debe especificarse en el nivel 0. Esto también puede dar para otro artículo porque es un tema muy debatido. Mi opinión es que dependiendo de la forma de gestión, un profesional dirá que el producto es el acto médico (enfoque economista), y como comentaba antes, otros dirán que es el paciente sano o "La salud" (enfoque orientado a los resultados).

Ahora que sabemos exactamente qué tipo de proyecto tenemos, el último elemento del diagrama es la ejecución del proyecto. Esto incluye las tareas de planificación, relevamiento, análisis, diseño, programación, pruebas, puesta en producción y seguimiento posterior.

Seguramente faltan muchos puntos a considerar para tener un buen "marco conceptual" para los proyectos de informatización en salud, sus opiniones son muy bienvenidas. Hasta la próxima.